Y tú, ¿que quieres ser de mayor?

¿Cuantas veces nos lo habrán preguntado de pequeñas? Centenares y miles de veces, seguro. Pero lo que nos deberían de preguntar es ¿con que te conformas?
Cuando eres pequeño sueñas con ser superhéroe, astronauta, princesa... De adolescente y viendo el mercado laboral asomando por la ventana dices: lo que de más dinero. La juventud de hoy en día te diría que Streamer, tiktoker, YouTuber (aunque eso cada día es más vintage)... 
La verdad cuando me planteaba en que quería trabajar, lo tenía claro: en un sitio que tuviera aire acondicionado, con mi mesa, mi silla, mi ordenador y con mis vacaciones en verano y mis fin de semanas libres. Lo de trabajar en un sitio con aire acondicionado, mi silla y mi ordenador lo he conseguido, pero todo lo demás...
Cuando acabe la ESO me pregunté ¿Y ahora que? Tenía claro que bachiller ni de coña, la universidad menos asique tire por lo que más a mano tenía, un Ciclo Formativo. Tire solicitud en varias opciones, y van y solo me cogen en restauración. No sabía que para ser camarero se estudiaba....
Pero si, y mis respetos a todos aquellos camareros, camareras, cocteleros, cocineros y demás. Aquellos dos años y medio dieron para mucho, sobre todo en lo personal y de lo que mejor, no hablar.
Asique paso a la siguiente etapa. Al acabar restauración quise estudiar algo que tuviera cerca de casa, asique lo que más a mano tenía era administrativo.
Nunca fui buena en mates, ni en contabilidad, pero chica, me encantó administrativo. Tanto, que cuando acabe hice un superior de Asistencia a la dirección (como secretariado, pero con un nombre más fino) y fue descubrir una parte de mi que no sabía que tenía.
Me encantaba la asignatura de protocolo, de organizaciones de eventos, todo lo que estuviera relacionada con eso. Lo único que falle fue con Alemán. Que raro hablan y que difícil es el puñetero alemán. Pero bueno, se decir los números en alemán (algo es algo)
Pero todo esto ¿Para que? 
Te piensas que al salir de prácticas encontrarás algo de lo tuyo, pasa un verano, dos, tres... Y al final, acabas un super alemán (si ya sabía yo que lo alemán traería problemas).
Empecé en el 2019, iba para verano, unos 3 meses, luego que si hice una sustitución, luego una baja y al final... ¡FIJA!
No sabes lo que es trabajar en un super hasta que trabajas en uno. Los clientes, el estrés, los madrugones, los compañeros... Por Dios. Pero miras lo práctico: ganas un sueldo, te puedes pagar tus gastos, tus caprichos, incluso tu coche. 
Hoy en día hay que dar gracias por lo que tenemos, y por lo que nos ayuda a tener ese trabajo que no nos gusta nada. Y al final, me gusta tener una rutina que me dé la oportunidad de tener lo que quiera, aunque no sea el trabajo soñado.

Y tú, ¿Que querías ser de mayor, y que eres ahora? ¿Te gusta, o te conformas?

No.

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